Lunes, 18 - Diciembre - 2017 00:33 h.

El Tiempo

EMPRESARIOS Y AUTORIDADES COMIENZAN A REACCIONAR ANTE LA SITUACIÓN

Administraciones y agentes económicos, frente a la crisis

Las reivindicaciones planteadas en la cumbre de territorios extra - peninsulares celebrada en Palma, la iniciativa que ha reunido a empresarios ceutíes y marroquíes en la ciudad por primera vez y el anuncio de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) de que adoptará una actitud más reivindicativa ante la crisis económica local ha convertido la semana que ahora acaba en un hito insólito. 

El presidente de la Cámara y el consejero de Turismo, este jueves con un grupo de empresarios marroquíes (C.A.)
El presidente de la Cámara y el consejero de Turismo, este jueves con un grupo de empresarios marroquíes (C.A.)

Las reivindicaciones planteadas en la cumbre de territorios extra - peninsulares celebrada en Palma, la iniciativa que ha reunido a empresarios ceutíes y marroquíes en la ciudad por primera vez y el anuncio de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE) de que adoptará una actitud más reivindicativa ante la crisis económica local ha convertido la semana que ahora acaba en un hito insólito. 

Siempre resulta mejor enviar a un representante del Gobierno a enfrentarse con los problemas que someter a un ministro de visita al bochornoso trance de verse increpado por una multitud indignada. Algo así han debido de pensar los dirigentes ceutíes del PP, quienes recuerdan todavía vivamente la fenomenal bronca que una concentración de empresarios y trabajadores del polígono El Tarajal dedicó al ministro de Justicia, Rafael Catalá, el pasado mayo.

La secretaria de Estado de Comercio, María Luisa Poncela, llegará a la ciudad este martes para evaluar la situación económica de la ciudad, que empresarios y sindicatos juzgan crítica debido, principalmente, al lastre que supone una frontera conflictiva incapaz de asumir pacíficamente los flujos de mercancías y personas que la cruzan a diario.

La visita de la secretaria de Estado se produce después de una semana nutrida, como hace mucho que no ocurría, de noticias vivificantes para las autoridades y los agentes económicos locales.

Los encuentros e iniciativas promovidos durante los últimos días apelan a las dos áreas sensibles de la economía ceutí: su puerta de salida hacia la Península, al norte, y su acceso a Marruecos, al sur.

 

Al norte

Empeñados, sin demasiado éxito, en explorar una y mil fórmulas para procurar el abaratamiento de las tarifas del transporte marítimo en el Estrecho, el consejero de Fomento, Néstor García, llegaba a Palma de Mallorca el miércoles para participar en una inédita cumbre de territorios extra-peninsulares. El encuentro reunía a representantes institucionales de los gobiernos de Baleares, Canarias, Ceuta y Melilla con el propósito de arrancar de Madrid un incremento de las bonificaciones para el transporte marítimo y aéreo que enlaza estos territorios con la Península.

Al término de la cumbre, los representantes de Baleares y Canarias y de las dos ciudades autónomas acordaron reclamar al ministro de Fomento, Íñigo de la Serna, una reunión para plantearle sus peticiones: un aumento del descuento de residentes hasta el 75% en los desplazamientos aéreos y marítimos y la bonificación del 100% de las tasas aeroportuarias.

La iniciativa, por el peso de las dos comunidades aliadas que Ceuta y Melilla han encontrado para sus peticiones, hace albergar alguna esperanza para la mejora de las condiciones de vida de los residentes. Una medida que, de obtener algún tipo de respuesta satisfactoria del Gobierno central, vendría a colmar una vieja aspiración que, pese a todo, no serviría para acabar con el lastre que para la economía ceutí significa un sistema de enlaces a través del Estrecho caro y no siempre a la altura de lo esperado.

La fórmula para reducir el coste del transporte para los no residentes todavía está por descubrir. El Gobierno local ha intentado la vía de imponer a las navieras al menos una rotación diaria a precio reducido, para lo cual ha dedicado meses a la elaboración de un informe que ha sometido a la consideración de las autoridades estatales. La viabilidad del proyecto continúa siendo una incógnita a la espera de un pronunciamiento definitivo sobre su legalidad.

 Menos definido ha sido el anuncio que el consejero de Turismo, Emilio Carreira, hacía recientemente. "A ver cómo lo explico sin explicárselo del todo: estamos trabajando en romper los obstáculos que hacen difícil que a Ceuta vengan turistas", aseveraba el consejero ante los periodistas. La idea de Carreira pasa por lograr la reducción del precio de los pasajes mediante el desembolso de fondos del erario de la Ciudad.

 

Al sur

La disposición del consejero de Turismo para idear mecanismos que sirvan de acicate a la deprimida economía local encontraba, también la pasada semana, un nuevo ejemplo. La Consejería se convertía en el principal avalista del encuentro que, celebrado durante el jueves y el viernes pasados y organizado por la Cámara de Comercio, mantuvieron en la ciudad empresarios de uno y otro lado de la frontera.

Las reconocidas dificultades para hacer negocios que entraña el estatus de la frontera con Marruecos, obstáculo al que hay que añadir la calamitosa situación y el desorden que se ha convertido en su seña de identidad desde hace meses, no pueden ser soslayadas. Pese a ello, Consejería y Cámara promovían una iniciativa que, sorprendentemente, jamás se había impulsado en la ciudad.

 

En casa

El tercer frente económico de la semana conduce a la sede de la Confederación de Empresarios de Ceuta (CECE). La patronal ceutí ha resuelto, por primera vez, que sus reivindicaciones deben adoptar la figura de medidas de presión. A falta de que la asamblea de la organización sancione las acciones propuestas por la junta directiva, es más que probable que los empresarios locales promuevan un paro patronal y se lancen a Europa de manera formal para denunciar ante las autoridades comunitarias el precario estado de la economía local, deudor de una crisis fronteriza en la que tanto el Gobierno de España como la UE han adoptado siempre un perfil bajo.