Viernes, 28 - Julio - 2017 19:39 h.

El Tiempo

La tapa argumento clave para nuestras salidas

Con motivo del Día Mundial de la Tapa, celebrado el pasado día 15 de junio, desde la iniciativa Pan Cada Día han querido destacar el papel de la tapa en la cultura gastronómica española y cómo el pan es uno de los elementos claves para disfrutarla. 

La tapa es tan mítica en nuestra cocina que, tal como señala el I Estudio Nacional de la Tapa realizado por la Federación Española de Hostelería, FEHR, más del 58,5% de los establecimientos hosteleros españoles ofrecen una tapa gratuita como acompañamiento a la bebida, siendo la más solicitada el pincho de tortilla, con su correspondiente acompañamiento de pan. 

En cuanto al momento preferido de la semana, un 86,4% de los encuestados prefiere tapear los fines de semana, cuando se dispone de tiempo para compartir con los amigos.

Respecto a la franja horaria más demandada, un 42,3% elige la noche. Además, cabe destacar que de media se consume entre 1 y 5 tapas cada vez que acuden a los bares y restaurantes. 

La versatilidad de este plato aporta una gran variedad de nutrientes debido a las diferentes combinaciones de ingredientes, destacando el alto aporte de hidratos de carbono que añade el pan, se instaura como una de las opciones preferidas de los consumidores.   

La tapa es algo más que un acompañante de nuestra bebida; representa un estilo de alimentación y transmite los elementos principales de la dieta mediterránea. El término "tapear" lleva consigo un acto social que a los españoles les encanta y hace que los turistas valoren aún más nuestro país. 

El pan, una parte esencial de la mayoría de tapas tradicionales

Las tapas se reinventan con la incorporación de nuevas técnicas y composiciones, pero lo que no cambia con los años es su ingrediente principal, el pan. Este alimento base de la dieta mediterránea se consume tanto en los restaurantes más tradicionales como en la cocina de vanguardia. 

Sus propiedades nutricionales y organolépticas hacen del pan un bocado imprescindible para cada elaboración y no puede faltar en las tapas. Constituido por tres elementos básicos, agua, harina y levaduras, el pan constituye una importante fuente energética en forma de hidratos de carbono complejos.

Su bajo aporte de grasas hace que sea un alimento equilibrado y con un perfil nutricional adecuado a cualquier situación, además, es una buena fuente de fibra, ya que parte del almidón se transforma durante el procesamiento y la cocción. Por último, también aporta cantidades no despreciables de minerales y vitaminas del grupo B.   

Cada pan tiene unas características determinadas, por su forma de elaboración, por el tipo de harinas (trigo, centeno, espelta u otras variedades de cereal) o la cantidad de agua que lleva en la preparación.