Lunes, 18 - Diciembre - 2017 00:31 h.

El Tiempo

Infinitas emociones en el Gran Sur

Hay que hacerlo al menos una vez en la vida, ya sea mediante un confortable circuito organizado, de manera más deportiva en todoterreno, a pie o en dromedario.

Zagora

Saliendo de Ouarzazate, el valle del Draa desciende hacia el Sur dibujando un oasis estrecho de más de 200 km. De entre los pueblos que se atraviesan están Zagora y su célebre panel: «Tombuctú, 52 días» que suele ser el punto de partida para descubrir el Gran Sur. Donde el Draa forma un codo para continuar su curso hacia el Oeste, se elevan las dos primeras dunas, una idea de lo que representa el desierto. En jaimas, pasará la noche bajo las estrellas e iniciará una aventura inolvidable.

Tinghir

Esta ciudad en terrazas está construida al salir de las célebres gargantas del Todra y de sus despeñaderos de 250 m de altura en pleno paisaje de contrastes, donde se mezclan el desierto pedregoso con las montañas, los oasis frondosos y los palmerales. Al Oeste de Tinghir, subiendo por el valle del Dades hacia Ouarzazate, se atraviesa Kelaat M'Guna, el valle de las rosas donde se cultiva y destila esta flor y se celebra una fiesta en su honor cada primavera en un famoso mussem.

Tafilalt

Oasis de Goulimine

Al Este de Tinghir se erige la ciudad de Er-Rashidia, antigua ciudad de guarnición y capital del Tafilalt, el mayor oasis del Sáhara marroquí que se extiende alrededor del río Ziz. Rumbo al Sur y 20 km más lejos, el manantial azul de Meski alimenta un vasto palmeral y un estanque, un lugar encantador propicio para el baño. Todavía más al Sur, Erfud es el punto de partida hacia las dunas de Erg Chebbi. Al final de la calle principal, se acaba la carretera asfaltada y empieza una larga serie de dunas que anuncian el desierto. La más alta, Merzuga, puede alcanzar los 150 metros de alto. Es aquí donde dicen que se puede asistir a uno de los amaneceres más hermosos del mundo. Incluso el pueblo del mismo nombre acoge cada año el festival de músicas del desierto, en el que se reúnen grupos de música y danza de varios países, testimonio embriagador de la universalidad de las emociones que produce el desierto. Una ocasión para sentir la magia que desprenden las músicas del desierto.

Dunas de arena de gargantas exuberantes... sucumba a la llamada del Gran Sur.