Domingo, 16 - Diciembre - 2018 19:43 h.

El Tiempo

AENA y su querer participar en aeropuertos japoneses

La sociedad, participada en un 51% por el Estado, está interesada en participar en la privatización de los aeropuertos japoneses. En concreto, el gestor aeroportuario estudia presentarse junto a socios locales a la subasta de siete aeródromos de la isla de Hokkaido, al norte del país, informaron a EL PAÍS en fuentes del gestor aeroportuario.

La sociedad, participada en un 51% por el Estado, está interesada en participar en la privatización de los aeropuertos japoneses. En concreto, el gestor aeroportuario estudia presentarse junto a socios locales a la subasta de siete aeródromos de la isla de Hokkaido, al norte del país, informaron a EL PAÍS en fuentes del gestor aeroportuario.

Entre los aeropuertos que van a salir a subasta se encuentra el aeropuerto de Chitose el quinto más grande de Japón, y los de Asahikawa, Wakkanai, Kushiro, Hakodate, Obihiro y Memanbetsu. El concurso prevé la concesión de todo el bloque por un periodo de 30 años con una prórroga opcional de otros cinco años. Directivos de Aena se desplazaron al país asiático para conocer de primera mano la situación de estos aeródromos y reunirse con las autoridades locales y regionales de quien dependen.

El interés por este concurso forma parte del plan de relanzamiento de la internacionalización del gestor aeroportuario con el objetivo de diversificar sus ingresos, ya que el 94% de los mismos provienen de los aeropuertos nacionales. En esa nueva salida al exterior, la compañía que preside Jaime García Legaz quiere cambiar la estrategia de sus antecesores de forma que la presencia de Aena se haga a través de una participación minoritaria en sociedades, en las que participarían socios locales y fondos de inversión. Así se limitaría el riesgo del gestor, cuyo principal accionista es el Estado, con el 51% del capital. Otros países en los que se ha fijado el gestor para su expansión son Cuba, Estados Unidos, y Colombia.

Actualmente, la compañía tiene presencia en México, a través de Grupo Aeroportuario del Pacífico (GAP), Colombia y en el aeropuerto de Luton (Londres), donde posee el 51%, por lo que es el único negocio que se consolida, y debe decidir ahora si amplía su participación al 100%.

En la nueva etapa bajo García Legaz, Aena no está presionada por la deuda, tiene una generación abultada de caja y el horizonte de inversiones tampoco es elevado. “Se han invertido 12.000 millones de euros en muy poco tiempo y ya no se necesitan inversiones multimillonarias, aunque se seguirán abordando las necesarias en aeropuertos como Madrid, Barcelona, Málaga o Palma“, señalan las mismas fuentes.

La relación tanto con el Gobierno como con el resto de accionistas también es más apacible que en la época de José Manuel Vargas. Los nuevos gestores aceptan el escenario de tarifas establecida en el Documento de Regulación Aeroportuaria (DORA) por el Consejo de Ministros, aunque recalcan que están un 40% por debajo de la media europea y, sobre todo, la contradicción de que pese a que las tasas cayeron un 2,25% en 2017, las aerolíneas subieron los billetes un 3,4% de media.

El único punto de fricción es el sueldo de los directivos, muy por debajo de la media del sector, lo que se ha traducido en una fuga de altos cargos a la competencia. Para frenar esa sangría, van a negociar con el Ministerio de Hacienda una subida de salarios para los altos cargos, con la excepción del presidente, que mantendrá el sueldo actual.